viernes, 11 de noviembre de 2016

Los Tatuajes y la Criminología



Históricamente los tatuajes han sido usados como forma de manifestación cultural en todo el mundo, investigaciones científicas han descubierto que su existencia podría tener una data de 5.200 años atrás, esto debido al descubrimiento de una momia neolítica que es considerada el cadáver humano con piel más antiguo y en el cual se puede evidenciar 57 tatuajes en su espalda. 
En las distintas etnias, sectas, bandas, tribus o grupos de individuos el tatuaje puede ser usado para identificar al grupo o a la persona,  en las etnias por ejemplo, se usa para identificar a la persona de mayor jerarquía, al guerrero más valiente o que ha peleado mas batallas, esto en el caso individuo; también para diferenciar una tribu de otra en los casos grupos;  como arte con significado religioso como en el caso de Egipto que se le otorgaba funciones protectoras, o para marcar y señalar criminales como en Grecia y Roma.
En la actualidad las razones para poseer un tatuaje puede variar de una simple manifestación artística o pequeño acto de rebeldía hasta la identificación de bandas delictuales; una persona puede poseer varios tatuajes cada uno con significados diferentes, o un grupo de tatuajes que definan la expresión de un solo significado, también se usan por razones estéticas como en la época de roma, en la cual las mujeres los usaban para delinear sus ojos y darle colorido a su rostro, en la actualidad se hace de la misma manera, es común que las mujeres definan sus cejas y la línea de sus ojos convirtiendo este en tatuajes permanentes, o por ejemplo colocándose una especie de collar colgante de su cuello combinando el tatuaje con un pircen en el extremo que representa el dige.
En la criminología el tatuaje tiene un significado más profundo, debido a que este define la personalidad de quien lo posee, sobre todo cuando tomamos en cuenta el significado de las imágenes de los tatuajes, por ejemplo, una cadena puede significar una atadura, en los casos de las personas privadas de libertad es prisión, como una mariposa representa libertad, o como el ave fénix envuelto en fuego tiene un significado de renovación, de purificación a través del fuego y la adversidad.
Desde el punto de vista criminológico el tatuaje es más que una expresión cultural, es la manifestación de un sentimiento una vía de expresión que define la conducta del sujeto, este puede expresar un estilo de vida y de comportamiento social, una manifestación de carácter, de ideología.
Los individuos pueden usar el tatuaje como una manera de llamar la atención o como forma amenazante, a través de ellos se puede exhibir el rechazo a la condición de una conducta socialmente aceptada, es una manera consciente o inconsciente de manifestar rasgos de personalidad, identidad, sentido de pertenencia, historia, anhelos, frustraciones u otros sentimientos, por lo cual el tamaño y sitio en el que se realiza el tatuaje también tiene un significado, si es la manifestación de un sentimiento o de la combinación de muchos sentimientos, tal vez tatuarse es solo el principio para expresarse y el tatuaje lo realizaran en un sitio poco vistoso donde ese sentimiento se mantenga protegido. Si el tatuaje es una manifestación de poder y control estará en un lugar visible y por lo tanto será amplio vistoso. La complejidad del tatuaje y el daño ocasionado a la piel del individuo también puede ser relacionada a una práctica de auto flagelación y castigo, con tendencia a  niveles de masoquismo, lo cual sería una característica sicopatológica del psicópata.

Toda la información contenida en el cuerpo de un individuo da a la criminología un campo amplio de estudio de la personalidad y del porqué de su comportamiento.

Etiquetamiento Social.



    Como doctrina en los años 60, se desarrollo “El Etiquetamiento”, los criminólogos, la definieron como aquellas personas que han desplegado un comportamiento desviado, teniendo sus repercusiones sociales al punto que son tomados en cuenta por los organismos de seguridad y el sistema de justicia.
           
            Etimológicamente, la palabra estigma proviene del griego “Stigma” que significa marca o señal impresa en el cuerpo del reo, para indicar que ese individuo era repudiable ante la sociedad.

            La estigmatización es un gran problema social, los principales representantes del etiquetamiento son aquellos que ostentan poder, la aplican originando una imagen negativa, la cual la sociedad reacciona formando modelos de conductas desviadas. Esto sucede cuando los organismos de seguridad aprehenden a una persona y lo exponen a los medios sociales con seudónimos en algunos casos inventados, alimentando también al amarillismo periodístico, esto es la práctica del “etiquetamiento”.

            “La Ley Sobre Vagos y Maleantes”, ley derogada, pero nos da un ejemplo claro cuando el propio estado (quien ostenta el poder) crea estereotipo, etiqueta a los seres humanos de “Vagos” y “Maleantes”, registrándolos con antecedentes penales, sin tener una sentencia que lo considere culpable de un hecho punible.

Igual pasa cuando son registrados por ante el cuerpo de investigaciones, científicas, penales y criminalística, al momento de una detención,  así sea por un delito menos graves son “tatuados”, grabados, convirtiéndose en un castigo accesorio (que no está prevista en ninguna ley), causando en el individuo un resentimiento social, cambia inconscientemente su relación con las demás ante quienes aparece ya como indigno de confianza, empujándolo hacia grupos desviados donde se sienten apreciados, arrastrándolos hacia una carrera criminal.

Como colofón, todos como parte del estado, debemos aportar para lograr la verdadera reinserción de aquellas personas que en algún momento desviaron su andar, los dueños de compañías no debe complicar la obtención de trabajo a alguna persona que tenga algún registro policial, no hacerlo, infringiríamos con nuestra constitución cuando establece “(…) No se permitirá discriminaciones fundadas en la condición social (…)”

sábado, 3 de septiembre de 2016

El trastorno mental del imputado provocará la suspensión del proceso.




Una niña, de 16 meses de edad, resultó lesionada presuntamente como consecuencia de una caída, llevada por la acusada, OLEIRA, al ambulatorio, diagnosticando el médico de guardia, el fallecimiento de la menor, posteriormente, el resultado de la necropsia practicada por el Médico Forense, determinó que la causa de la muerte de la infante había sido por traumatismo craneoencefálico severo, hematoma epidural occipital y edema cerebral severo, ocasionado por objeto contundente, presentando igualmente hallazgos externos.

 La máxima de experiencia del tribunal, indico que las lesiones sufridas por la infante son el producto de agresiones con objetos contundentes, impulsada por la fuerza física del ser humano. Fue CONDENADA, a cumplir DOCE AÑOS DE PRESIDIO por la comisión del delito de HOMICIDIO INTENCIONAL.
Se realizan los recursos y llega el expediente a la Sala de Casación Penal en donde se decretó NULIDAD de oficio en interés de la ley en los siguientes términos.
En la fase de investigación, el Juzgado de Control, acordó la práctica de Evaluación Psiquiátrica a la acusada, la cual arrojó como resultado, que la acusada padecía de Trastorno de Adaptación Mixto y posterior cuadro de Trastorno Disociativo, decretándose la Suspensión de la Causa, de conformidad con el artículo 130 del Código Orgánico Procesal Penal. Seguidamente, el Médico Psiquiatra deja constancia de que la paciente fue dada de alta, sugiriendo egreso institucional y para ese momento se encontraba compensada sin evidencia de alteración mental.

Celebran la audiencia preliminar, la acusada manifestó no admitir los hechos, le fue impuesta Medida de Privación de Libertad. Una vez en el internado Judicial, el director solicita tres permisos para trasladar la acusada, al Departamento de Psiquiatría, para evaluar y aplicar el tratamiento recomendado. Celebran la Audiencia Oral y Pública, el Juzgado de Juicio, dicta decisión, mediante la cual fue CONDENADA.
No obstante, al inicio de la audiencia oral y pública, no hubo pronunciamiento alguno sobre el estado mental de la acusada, al final del debate, en el propio texto de la sentencia, el Tribunal de Juicio declaró la incapacidad de la acusada cuando dice “AL MOMENTO DE COMETER EL HECHO PUNIBLE, NO CONFRONTABA NINGUN TRASTORNO PSÍQUICO QUE LOS EXPERTOS DICEN TENER EN LA ACTUALIDAD”.
La situación presentada en el caso conlleva a declarar la NULIDAD ABSOLUTA de las actuaciones, realizadas después de la audiencia preliminar, en franca violación del artículo 130 del Código Orgánico Procesal Penal, que establece lo siguiente: “(…) HASTA QUE DESAPAREZCA ESA INCAPACIDAD. (…). LA INCAPACIDAD SERÁ DECLARADA POR EL JUEZ, PREVIA EXPERTICIA PSIQUIÁTRICA (...)”.
Como colofón, quiero dejar claro, una cosa es la causa de inimputabilidad (Art. 62 Código Penal) para el momento que se comete el hecho punible y otra es cuando se está enfrentando el proceso penal, el cual DEBEN ESTAR MENTALMENTE SANOS, realizar lo contrario sería NULO todas las actuaciones.